Cerebro y parto

¿Qué hace el parto de los humanos diferente al parto de los demás mamíferos? ¿qué necesita una mujer para parir? son dos preguntas que han rondado mi mente desde la primera vez que presencié a una mujer pariendo… y mientras más me sumerjo en el mundo de acompañar nacimientos, más relevancia tienen estas preguntas, ya que en sus respuestas he encontrado la guía para apoyar a las mujeres en la manera en que lo hago.
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Juliana Sierra

Doula y Asesora de Lactancia

Después de mucho observar mujeres pariendo naturalmente, investigar, reflexionar e intercambiar ideas con otros profesionales… he comprendido que a pesar de que cada mujer y cada parto son únicos, sí hay algo que necesitan todas las mujeres que desean un parto natural (fisiológico) y eso es DESCONECTAR SU CEREBRO RACIONAL (en palabras más científicas: evitar que su neocórtex sea estimulado).

El neocortex es la parte más nueva y evolucionada del cerebro humano. Es la que da la apariencia rugosa al cerebro (ya que es muy muy extenso y necesita plegarse para caber en el espacio reducido del cráneo). En el neocortex es donde se encuentra la lógica y la consciencia, la capacidad de pensar, de hablar, de comprender, reflexionar, tomar decisiones, analizar información, planificar, anticipar resultados, memorizar, y además, esta parte del cerebro tiene un rol fundamental a nivel social ya que controla y gestiona la conducta, emociones e impulsos.

Así es que en el neocortex se encuentran muchas de las características que nos diferencian de los demás mamíferos…y ESAS DIFERENCIAS, precisamente, son las que resultan siendo obstáculos para que el parto fluya instintivamente en nuestra especie.

Entonces para parir, la mujer debe desconectar su cerebro racional (neocortex) y permitir que su cerebro más antiguo, ese que compartimos con otros animales tome el control (especialmente en el parto activo).

El cerebro antiguo (también llamado Complejo R o cerebro reptiliano) actúa de manera inconsciente e instintiva y se encarga de la supervivencia. Sus funciones son las más básicas, primitivas e involuntarias: el latido cardíaco, respiración, temperatura corporal, deseo sexual, protegerse de amenazas, evitar el dolor, defender el territorio y las personas cercanas, el funcionamiento de todos los órganos y por supuesto, el parto.

¿Qué dificulta que el cerebro instintivo tome el control en el parto de las mujeres?

Como tu doula, mi labor es ayudarte a mantener desconectado tu cerebro racional, y a que te dejes guiar por tu instinto para que tu cuerpo haga lo que sabe hacer (igual que lo hace con todas las demás funciones corporales). Este tipo de apoyo que te brindo es exactamente lo que han hecho las parteras tradicionales, las doulas y mujeres de las comunidades primitivas desde el principio de los tiempos.

Hoy le llamamos sintonizar con tus necesidades, sostener el espacio, proteger el planeta parto, favorecer el parto fisiológico, apoyarte sin juzgar tus decisiones, acompañar en el viaje a traer tu hij@, apoyar el parto libre, humanizado y respetado…y existen muchas otras maneras (más espirituales o más científicas) de llamarlo, pero la idea es la misma…que la parte más primitiva de tu ser te guíe y hagas lo que las mujeres han hecho por miles de años: parir a la nueva generación de humanos.

Algunas técnicas que usaremos durante tu gestación para “escuchar” a tu cuerpo y contactar con tus instintos son muy extensas para explicar en este post, sin embargo, hay otros aspectos muy prácticos que quien te acompañe puede poner en acción el día de tu parto.

¿Cuáles son algunos de esos truquitos que se han hecho y se hacen en todas las culturas para que el parto instintivo sea posible?

Básicamente se trata de acomodar el espacio para que el cerebro racional de la mujer se “duerma” y no encuentre nada por lo cual sentirse preocupada, incómoda o molesta…de modo que ella se dedique exclusivamente a sentir su cuerpo y a responder a las necesidades que identifique, finalmente ella es la única persona en la habitación que tiene información precisa y en tiempo real de dónde está su bebé, cómo está descendiendo, en qué lugar de la pelvis necesita que haya más espacio para poder pasar y qué necesita hacer ella para ayudarle a nacer.

En palabras de Michel Odent “No se puede ayudar activamente a una mujer a dar a luz. El objetivo es evitar molestarla innecesariamente”. Cuando quienes tenemos el privilegio de presenciar partos nos comportamos con esta premisa, un poco más del 96%* de los partos se comporta como un fenómeno natural (como las tormentas o las erupciones volcánicas) que inicia, toma fuerza y llega a su fin sin que nadie tenga que hacer algo al respecto… Después de todo, en esencia el parto es una función corporal coordinada por el cerebro, y en la gran mayoría de ocasiones, solo debemos mantener ciertas condiciones en el espacio para que la mujer despliege todos sus instintos y su magia de crear vida.

* valor aproximado basándome en las estadísticas de parteras independientes en diferentes países del mundo.

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Hola, soy Juliana!

Soy doula, asesora de lactancia, psicóloga, investigadora y mamá. Me dedico a acompañar mujeres (y sus parejas) que desean vivir una maternidad consciente, informada e instintiva. ¡Me encanta lo que hago!